Decálogo del Dr. Pedro Puig Adam
- No adoptar una didáctica rígida, sino amoldarla en clase en cada caso al alumno, observándole constantemente.
- No olvidar el origen concreto de la Matemática, ni los procesos históricos de su evolución.
- Presentar la Matemática como una unidad, en relación con la vida natural y social.
- Graduar cuidadosamente los planos de abstracción.
- Enseñar guiando la actividad creadora y descubridora del alumno.
- Estimular la actividad creadora, despertando el interés directo y funcional hacia el objetivo del conocimiento.
- Promover en todo lo posible la autocorrección.
- Conseguir cierta maestría en las soluciones, antes de automatizarlas.
- Cuidar que la expresión del alumno, sea traducción fiel de su pensamiento.
- Procurar que todo alumno tenga éxitos que eviten su desaliento.
—D. Pedro Puig Adam (1900-1960)